Rechazan acuacultura que afecte ecosistemas costeros

La Red Manglar Internacional y Greenpeace se manifestaron por adecuarla acuacultura y en particular el cultivo de camarón, para que no se agoten los recursos naturales ni se ponga en riesgo el bosque de manglar o la salud humana. Así lo manifestaron durante el World Aquaculture 2009 que se realiza en Boca del Río Veracruz donde expresaron que debe sostenerse el bienestar económico y social a largo plazo de las comunidades locales sin que se alteren los ecosistemas costeros.

Ante asistentes al evento mundial más grande de acuacultura organizado por la Sociedad de Acuacultura Mundial (World Aquaculture Society) en Boca del Río, ambas organizaciones se manifestaron en contra de los impactos que ha tenido la camaronicultura en todo Latinoamérica y presentaron un posicionamiento. En todas las costas de América Latina se han perdido miles de hectáreas de manglar por la acuacultura intensiva.

En Ecuador, en los últimos 30 años se ha perdido 70 por ciento de los manglares debido a la industria del camarón. En 1987 Ecuador contaba con 362,800 hectáreas de manglar y para 2000 sólo quedaban 108,000 hectáreas. En Honduras se estima una pérdida de 20,000 ha, mientras que en México tan solo en el estado de Sinaloa en 1998 ya se habían perdido 21,357 hectáreas. Por esta misma actividad, en 2005 solamente en el estado de Ceará, en Brasil, se instalaron 247 granjas ocupando una extensión de 6,069 hectáreas.

México, Indonesia, Australia, Brasil, Nigeria representan conjuntamente 47 por ciento del área total de manglares de todo el planeta. Sin embargo, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la

Alimentación (FAO) indica que a escala mundial las pérdidas más grandes en los ecosistemas de manglar, de 1980 al 2005, han ocurrido en México, Honduras, Panamá, Estados Unidos y las Bahamas.

Esperanza Salazar, delegada de Red Manglar Internacional en el evento de acuacultura sostuvo: “Los impactos negativos de la acuacultura intensiva han propiciado la destrucción de hábitats, la captura de juveniles silvestres como stock, el uso indiscriminado de fármacos empleados para controlar las enfermedades, el agotamiento y la salinización del agua potable y de las tierras agrícolas, la introducción de especies exóticas, el uso de grandes cantidades de pescado capturado en el mar para alimentar especies acuícolas. Lo que pone en peligro la seguridad alimentaria de las comunidades, la soberanía para ejercer sus actividades tradicionales y decidir sobre el uso de sus espacios, promoviendo situaciones de violencia y negación de sus derechos históricos”.

El World Aquaculture cuenta con la presencia de alrededor de 3 mil asistentes de varios países, y se celebra cada dos años. Este año México es el anfitrión de este evento, y aunque el slogan del evento es “una revolución azul para alimentar el mundo”, es notoria la falta de criterios de una real sustentabilidad de la industria.

“Rechazamos los actuales esquemas de certificación, ya que los criterios por sí solos no garantizarán la sostenibilidad de la industria de la acuacultura en todo el mundo, para ello es esencial una reestructuración de la industria”, continuó Salazar.
Los manglares juegan un importante papel en contra del cambio climático, ya que funcionan como barrera natural que contiene la erosión de vientos y mareas, contribuyendo al mantenimiento de la línea de costa y el sostenimiento de arenas sobre las playas, filtran el agua, permiten el abastecimiento de los mantos freáticos, capturan gases de efecto invernadero y actúan como sumideros de carbono, así mismo son de gran importancia para las pesquerías como la de camarón, entre otras funciones. Los manglares proporcionan servicios ambientales por miles de dólares, solo por producción pesquera generan beneficios por el orden de los 37 mil dólares por hectárea al año (1).

En este contexto, Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos y costas de Greenpeace México determinó:  “Hacemos un llamado para el establecimiento de un proceso de consulta, con la participación completa y efectiva de las comunidades locales y de los usuarios ancestrales, para determinar las bases sobre la cuales se construya una actividad de acuacultura que sea socialmente equitativa y no perjudicial para el medio ambiente. Tal proceso de consulta nos permitirá evaluar apropiadamente los diferentes esquemas de certificación y proponer un camino hacia el futuro. Rechazamos las modificaciones hechas o que se pretenden hacer de leyes, como el caso del decreto 1391, de Ecuador; la NOM-022-SEMARNAT-2001 y el artículo 60 Ter de la Ley de Vida Silvestre, en México; que sólo legitiman el despojo y la destrucción de los ecosistemas de manglar”.

Fuente:
Mexico ambiental.or

1. Aburto-Oropeza O. E. Ezcurra, G:Danemann, V. Valdez, J. Murray y E. Sala. Mangroves in the Gulf of California increase fishery yields. PNAS. Jul 29, 2008. Vol 105 no 30, 10456-10459.

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