La Gran Barrera de Coral, amenazada de nuevo por el petróleo

La fuga de un barco chino que transporta 6.000 barriles de petróleo pesado y 60.000 toneladas de carbón amenaza con destruir una de las zonas de mayor diversidad marina del Planeta, la Gran Barrera de Coral australiana. WWF denuncia que, tras el accidente, están la ausencia de control y seguridad en el transporte internacional de mercancías. La organización pide que se trasladen al lugar urgentemente los sistemas de limpieza y las barreras de contención necesarias para poder controlar el derrame en caso de que llegue a producirse.

Desde el pasado sábado, la Gran Barrera de Coral se encuentra en grave peligro por una fuga de petróleo procedente del buque carbonero chino Shen Neng I. El barco asiático, que transportaba 60.000 toneladas de carbón, procedía del puerto australiano de Gladstone, situado en la costa oriental de Queensland (Australia), y transitaba a más de 15 km. de las rutas habituales.

Ante este problema, WWF ha pedido mejoras urgentes en la gestión de la navegación en la Gran Barrera. No en vano, este es el último de una serie de accidentes marítimos a lo largo de la costa de Queensland durante la última década, que pone de relieve fallos en el actual sistema de gestión.

“La falta de seguridad en la navegación de la Gran Barrera de Coral es lo más parecido a jugar a la ruleta rusa con uno de los iconos naturales más valiosos del Planeta”, señaló la Directora de Conservación de WWF Australia, Dra Gilly Llewellyn.

Cabe recordar que en noviembre de 2000 el contenedor malayo, Bunga Teratai Satu, embarrancó sobre Sudbury Reef, a 22 millas náuticas al sureste de Cairns. El buque dejó una cicatriz de 70 metros de largo en el arrecife y unos 2.000 m2 de coral fueron destrozados. Asimismo, en 2002, el carguero griego Doric Chariot encalló en Piper Reef, causando un daño grave sobre 3.500 m2 de coral.

Por otra parte, hace sólo hace un año, 250 toneladas de aceite se escaparon de un barco contenedor, el Pacific Adventurer, y manchó las playas de la costa oriental australiana de Sunshine Coast, así como las islas de Bribie y de Moreton.

“El tráfico marítimo va a aumentar de forma dramática en estas aguas durante los próximos años. El proyecto para instalar una planta de gas licuado en el puerto de Gladstone acrecentará las posibilidades de un desastre ambiental a gran escala en este lugar nombrado como Patrimonio de la Humanidad”, añadió la Dra. Llewellyn.

“El transporte internacional de mercancías amenaza una de las zonas marinas más increíblemente diversas del Planeta”, comentó José Luis García Varas, Responsable del Programa Marino de WWF España. “En España, al igual que en la costa oriental australiana, se va a incrementar el tráfico de grandes petroleros en el litoral de Huelva si se aprueba finalmente el proyecto de la refinería Balboa. Esto pondría en peligro una de las áreas más ricas y productivas de Europa, el frente de Doñana y la desembocadura del Guadalquivir. Lo ocurrido al otro lado del mundo debe prevenirnos de lo que ocurrirá en Doñana”, concluyó.

La Gran Barrera de Coral está situada en el trópico de Capricornio a lo largo de la costa oriental australiana. Con una extensión de 2.600 km, conforma uno de los sistemas de arrecifes más grandes del Planeta con ecosistemas de increíble diversidad y belleza. En sus aguas viven más de 1.900 especies de peces, 350 de coral o 400 de esponjas.

Los cayos de Capricornio, él área donde el barco está naufragando, es la principal zona de anidamiento de aves y tortugas marinas de la Gran Barrera. En la línea de costa, al norte, se encuentran los humedales de la Bahía de Shoalwater, designada como Ramsar. En el Este, destacan las Islas Keppel con playas tropicales paradisíacas y de aguas cristalinas, y al Sur, la Isla de Curtis, una importante zona de fanerógamas marinas y con playas de nidificación de tortugas marinas muy amenazadas.

“El barco está transportando más de 6.000 barriles de petróleo pesado. Está debilitado, con una grieta en el casco, sobre una barrera de coral y golpeado por el oleaje. Mientras que las autoridades deciden cómo van a rescatar el barco y ponerlo a salvo, el petróleo continúa a bordo. Desde WWF solicitamos que los sistemas de limpieza de superficie se destaquen en el lugar, así como barreras de contención y skimmers. De esta forma, cualquier derrame sobre la zona podrá ser controlado y extraído rápidamente”, apuntó la Dra. Llewellyn.

Según WWF, esta zona de máxima sensibilidad ambiental requiere que se extremen las medidas para mejorar la seguridad marítima. Los barcos de grandes dimensiones deben ser llevados por manos expertas cuando atraviesan la Gran Barrera de Coral, y esto significa que sólo pilotos locales con un buen conocimiento de la zona deberían hacerlo.

“Además de la obligación de tener pilotos con conocimiento de la zona para todos los grandes buques, se necesita tener en el área sistemas de seguimiento mucho mejores para que las autoridades marítimas conozcan en todo momento donde se encuentran”. Y apuntó: “Es una bomba de relojería ecológica en suspenso. Si los tanques de petróleo se abrieran, sería un desastre de enormes proporciones, sin mencionar el impacto económico que tal derrame tendría sobre el turismo o las pesquerías de la zona”.

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