>¿Pueden las Ciencias Sociales combatir el Cambio Climático?

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Cerca del 44% de los Californianos fumaban tabaco en 1965. Para el 2010, 9.3% hizo un cambió que podría parecer imposible que sucediera. El entendimiento de cómo ocurrió esa transformación social en el pasado puede ser pieza clave para saber cómo los individuos pueden alterar su conducta para ayudar a combatir el Cambio Climático (CC) en el futuro.

Científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Barkeley (LBNL) esperan que al estudiar transformaciones sociales en el pasado puedan predecir un cambio futuro en respuesta al calentamiento global, esto como parte del “Reto Carbón de California” (programa que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% respecto a los niveles de 1990). Investigadores del LBLN analizan opciones tecnológicas, así como el registro de datos de 10 cambios de conducta históricos, entre ellos dejar de fumar, usar cinturón de seguridad, el vegetarianismo, manejar ebrio, reciclaje y yoga.

Incialmente Jeffery Greenbatl, investigador del LBNL, ha estudiado los avances tecnológicos (motores eficientes, luces LED, etc) tanto en la oferta como en la demanda de energía, sin embargo estos avances, por sí solos, pueden resultar insuficientes para alcanzar la meta propuesta por el Estado de California.

El estudio de las “Opciones Individuales” pueden cerrar la brecha, de acuerdo a datos históricos observados en cambios de conducta como el Dejar de fumar y Usar cinturón de seguridad. Los datos históricos tambien han ayudado a explicar cuánto tiempo toma hacer estos cambios. Por ejemplo, el fumar cigarrillos ha estado en constante disminución desde los años 60, con varios factores asociados a esta tendencia -mejoras en la ciencia y epidemiología, educación a través del etiquetado, campañas publicitarias, y mayor advertencia pública de los riesgos- todas éstas podrían también ser aplicadas a conductas que contribuyen al cambio climático. El investigador Max Wei del LBLN, indica que él imagina muchas más etiquetas ambientales o de carbón que informen al público, tal como sucedió con el tabaco.

Adicionalmente, en el LBLN están identificando los obstáculos, políticas e incentivos que pudieran persuadir a los individuos a alterar su consumo de energía. En total el equipo busca 23 diferentes áreas del comportamiento con la energía -desde telecomunicación y eltrásito público, a la diminución del desperdicio de comida-.

En el caso del cambio a una dieta vegetariana (que puede reducir tres toneladas métricas de GEI por año), han encontrado obstáculos como las barreras culturales como el género, la raza, la etnia, la educación y el lugar de origen, además del hecho de que los consumidores encuentran un confort y placer asociado a la ingesta de carne. De acuerdo a los datos históricos la tasa de personas que han cambiado a una dieta vegetariana ha aumentado de 0.9% en 1991 a cerca del 3% en EUA, lo que se percive como un sacrificio de comfort o placer. En LBNL se han identificado muchas conductas de ahorro de energía que comparte el obstáculo de renunciar al placer o la comodidad, como reducir el tiempo del baño en regadera a pesar del frío que ello llega a generar.

Pueden existir conductas paralelas, como el caso del uso del cinturón de seguridad, que en los 80´no eran ampliamente usados, así como en la actualidad no se apagan las luces o las computadoras cuando no estan en uso. En el primer caso dieron resultado las campañas de información públicas y advertencias de los peligros al no usar cinturón, de manera que el apagar las luces y las computadoras pueden ser conductas beneficiadas por campañas similares.

Expectativas Realistas

Aunque algunas organizaciones privadas han logrado a corto plazo ahorros en el consumo de electricidad, Greenblatt y Wei utilizan su comportamiento análogo para determinar el potencial total para la adopción de medidas de ahorro de energía. “Asumimos que si una campaña es diseñada de la mejor manera posible con base en experiencias pasadas, alcanzaremos cierto porcentaje de participación”, argumenta Greenbalt.

Tales “Tasas de adopción realistas” basadas en datos pasados pueden cuantificar acciones en los hogares que supere el porcentaje de ahorro observado por organizaciones como OPOWER, Greenbalt indica que es muy pronto para decir que tan significativo serán los ahorros en los hogares. Estos ahorro serían importantes en vista de que los hogares Estadounidenses son responsables por loas emisiones de 626 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono al año, cerca del 40% de los GEI en EUA, y 8% de las emisiones globales.

El ecologista y sociólogo Thomas Dietz de la Universidad Estatal de Michigan es optimista con la idea, “Si algo aprendimos en los últimos 50 años, es que la conducta cambia de sobremanera” argumenta. En un estudio sobre consumo de energía en los hogares, Dietz observó los efectos de programas que buscan influenciar el consumo de energía, muchos de los cuales han sido muy efectivos. Dietz explica que incluso estimaciones muy conservativas sugieren que un cambio en el comportamiento de uso de energía por los hogares puede conducir a una reducción del 7% de las emisiones de GEI en los EUA, lo que representa 44% de la meta propuesta por el presidente Obama.

Fuente: Traducido de Scientific American

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