>Selva Lacandona en el corredor Mesoamericano

>La Selva Lacandona pierde anualmente entre el 4 y 5 por ciento de su cobertura vegetal por deforestación, sin que se haya podido frenar su deterioro, advirtió Pedro Álvarez Icaza, director del proyecto Corredor Biológico Mesoamericano-México (CBMM).

El macizo forestal de Chiapas, indicó, es considerado como el principal “foco rojo” en el corredor biológico del que forman parte ocho países.

“Esta situación ha provocado que en los últimos 25 años al menos la mitad de este territorio ecológico se haya perdido”, lamentó en entrevista.

Hace un año, el especialista sostuvo que en las últimas dos décadas se han perdido cerca de 500 mil hectáreas de cobertura vegetal en la zona.

Álvarez Icaza participó esta semana en la inauguración del Cuarto Curso Internacional sobre Conectividad y Gestión de Áreas Protegidas en el Corredor Biológico Mesoamericano, realizada en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en donde advirtió que la región se encuentra amenazada tanto por actividades humanas como por el cambio climático.

El efecto más perverso, alertó, es la deforestación y la consecuente fragmentación de ecosistemas.

“Si no somos cuidadosos y responsables con los efectos del cambio climático en el corredor biológico aumentará el riesgo que enfrenta”, señaló.

“A medida que tomemos conciencia de que es importante conservar la zona, no sólo por conservar biodiversidad, sino porque brinda oportunidades para vivir mejor, disminuirá ese riesgo”.

Destacó que los países involucrados en la conservación del corredor buscan ahora coordinar esfuerzos para garantizar su continuidad biológica.

“Los corredores biológicos son puentes entre reservas naturales que permiten el movimiento de especies, en particular de aquéllas con grandes requerimientos de espacio como el jaguar y las aves rapaces”, indicó.

“Se busca una conexión de macizos forestales fuertemente conservados, donde hay una fuerte presión poblacional, para buscar actividades económicas que no afecten el área biológica”.

Álvarez de Icaza explicó que en la región mesoamericana, que abarca desde el sureste mexicano hasta Panamá, habitan alrededor de 40 millones de personas. Se trata, advirtió, de un territorio ambientalmente en muy frágil y con condiciones muy acentuadas de pobreza, que subrayó, deben ser superadas para garantizar la conservación del capital natural.

Los corredores biológicos, según una presentación del CBMM, están integrados por zonas núcleo que la mayoría de las veces son áreas protegidas, y por el corredor propiamente dicho, integrado por diferentes tipos de tenencia de la tierra y en el que, idealmente, se llevan a cabo actividades económicas compatibles con la conectividad de los ecosistemas.
Nota tomada del Reforma el día 12 de febrero 2011

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