>Julia Carabias y su análisis del censo de población del INEGI

>A continuación dejo el análisis que hace la maestra Carabias, sobre el censo de población del INEGI 2010.

A principios de este mes el INEGI dio a conocer el Censo de Población y Vivienda 2010. Se trata de una herramienta de suma importancia por ser una radiografía de la población de México de cuyo análisis deben derivar muchos cambios y ajustes en las políticas públicas.

A continuación destaco algunos puntos relevantes que se desprenden de la consulta de “México en cifras” http://www.inegi.org.mx.

1. La población total nacional en 2010 fue de 112 millones 336 mil 538 habitantes; se incrementó 15% (14 millones 853 mil 126 de personas) respecto al censo levantado en 2000. En menos de 40 años se duplicó la población nacional. El 50% de este incremento se concentró en el Estado de México (2.08 millones), Jalisco (1 millón), Chiapas (878 mil), Guanajuato (823 mil), Nuevo León (819 mil), Veracruz (734 mil), Puebla (703 mil) y Baja California (667 mil) (el valor entre paréntesis significa el número de personas adicionales entre 2000 y 2010).

2. El II Conteo de Población y Vivienda de 2005 estimó que para 2010 habría aproximadamente 108.5 millones de mexicanos; sin embargo, el Censo 2010 arrojó que somos 3.8 millones más de los previstos. Parecería una cifra no muy alta (3.4% de la población total), no obstante, supera a la población total de Panamá o Uruguay. Las implicaciones de este resultado son muy importantes.

3. La tasa anual de crecimiento poblacional fue mucho mayor de la esperada. Entre 1990 y 1995 fue de 2.1; entre 1995 y 2000 disminuyó a 1.6; entre 2000 y 2005 se estimó en 1; y de 2005 a 2010 resultó ser de 1.8. Es decir, la tasa de crecimiento poblacional en 2010 fue mayor en comparación con la de hace 10 años. ¿Qué pasó? Esto no sólo cuestiona los datos del II Conteo de 2005, sino que pone en entredicho las políticas de esta década sobre control natal e igualdad para las mujeres. Con este nuevo resultado las proyecciones de población se modifican fuertemente. En 2000 se calculó que la población en 2030 sería de 150 millones aproximadamente; en 2005 esta cifra se ajustó a 130 millones; pero con la tasa de crecimiento resultante del Censo 2010, la proyección podría llegar hasta 160 millones de habitantes. Las implicaciones de estos datos son dramáticas. De no existir una disminución respecto a la tendencia actual, se contará, en sólo 20 años, con 30 millones de personas más que demandarán bienes y servicios, ejerciendo una creciente presión sobre los recursos naturales; ello obliga a prepararse para atender a una población equivalente a la de Perú o Venezuela.

4. Existen 172 mil localidades con menos de 2 mil 500 personas (98% del total), y en ellas habita 23% de la población nacional. En contraste, 63% de la población habita en 0.3% del total de las localidades. La dispersión de la población en pequeños asentamientos humanos genera una alta presión sobre los ecosistemas naturales, ya que están sometidos a cambio de uso de suelo por varios frentes. Además, esta dispersión hace muy difícil dotar a la población de servicios básicos.

5. La población con menos de 25 años, aunque entre 2000-2010 disminuyó en términos relativos (de 53% a 48%), aumentó en números absolutos. Se trata de 54.1 millones de jóvenes (casi la mitad de la población) con expectativas de un mejor país, y cuyas posibilidades de lograrlo son poco claras. Las políticas para los jóvenes, quienes reciben una base de recursos naturales muy deteriorados y finitos necesarios para su desarrollo y bienestar, deben convertirse en un tema central del debate nacional de los próximos meses.

Las cifras que presenta el Censo deben ser analizadas con todo cuidado por todas las instituciones de gobierno, pero muy especialmente por las responsables de los servicios y de la producción nacional -salud, educación, agua, energía, alimentación, vivienda, trabajo- para calcular con precisión los índices de cobertura nacional en cada uno de estos temas. Las nuevas cifras de población deben ser incorporadas en la planeación de las políticas sectoriales. Es necesario entender a detalle en qué localidades están los 3.8 millones de mexicanos adicionales, perdidos en las estadísticas durante un quinquenio. Los indicadores de cobertura real de algunos servicios pueden cambiar con las nuevas cifras y los saldos resultar aún peores de los previstos.

El enorme cúmulo de datos del Censo está ahí, pero no tiene por sí mismo ninguna relevancia si no se analiza y utiliza. Toca ahora al gobierno, a las instituciones académicas, a las organizaciones sociales, al Congreso de la Unión y a los partidos políticos convertir estos datos en información y conocimientos útiles para la planeación del desarrollo y bienestar social. Su aparición ocurre en un momento muy oportuno, a pocos meses del inicio de las campañas electorales ante el cambio de gobierno. Los partidos y candidatos deberán incluir en sus diagnósticos y propuestas la radiografía que nos devela el Censo y con ello construir políticas que atiendan a una población aún en crecimiento.

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>Selva Lacandona en el corredor Mesoamericano

>La Selva Lacandona pierde anualmente entre el 4 y 5 por ciento de su cobertura vegetal por deforestación, sin que se haya podido frenar su deterioro, advirtió Pedro Álvarez Icaza, director del proyecto Corredor Biológico Mesoamericano-México (CBMM).

El macizo forestal de Chiapas, indicó, es considerado como el principal “foco rojo” en el corredor biológico del que forman parte ocho países.

“Esta situación ha provocado que en los últimos 25 años al menos la mitad de este territorio ecológico se haya perdido”, lamentó en entrevista.

Hace un año, el especialista sostuvo que en las últimas dos décadas se han perdido cerca de 500 mil hectáreas de cobertura vegetal en la zona.

Álvarez Icaza participó esta semana en la inauguración del Cuarto Curso Internacional sobre Conectividad y Gestión de Áreas Protegidas en el Corredor Biológico Mesoamericano, realizada en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en donde advirtió que la región se encuentra amenazada tanto por actividades humanas como por el cambio climático.

El efecto más perverso, alertó, es la deforestación y la consecuente fragmentación de ecosistemas.

“Si no somos cuidadosos y responsables con los efectos del cambio climático en el corredor biológico aumentará el riesgo que enfrenta”, señaló.

“A medida que tomemos conciencia de que es importante conservar la zona, no sólo por conservar biodiversidad, sino porque brinda oportunidades para vivir mejor, disminuirá ese riesgo”.

Destacó que los países involucrados en la conservación del corredor buscan ahora coordinar esfuerzos para garantizar su continuidad biológica.

“Los corredores biológicos son puentes entre reservas naturales que permiten el movimiento de especies, en particular de aquéllas con grandes requerimientos de espacio como el jaguar y las aves rapaces”, indicó.

“Se busca una conexión de macizos forestales fuertemente conservados, donde hay una fuerte presión poblacional, para buscar actividades económicas que no afecten el área biológica”.

Álvarez de Icaza explicó que en la región mesoamericana, que abarca desde el sureste mexicano hasta Panamá, habitan alrededor de 40 millones de personas. Se trata, advirtió, de un territorio ambientalmente en muy frágil y con condiciones muy acentuadas de pobreza, que subrayó, deben ser superadas para garantizar la conservación del capital natural.

Los corredores biológicos, según una presentación del CBMM, están integrados por zonas núcleo que la mayoría de las veces son áreas protegidas, y por el corredor propiamente dicho, integrado por diferentes tipos de tenencia de la tierra y en el que, idealmente, se llevan a cabo actividades económicas compatibles con la conectividad de los ecosistemas.
Nota tomada del Reforma el día 12 de febrero 2011

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>Estudian partículas de polvo para conocer el clima

>Dependiendo de su tamaño, algunas partículas presentes en el viento reflejan la energía solar y enfrían el planeta, mientras que otras atrapan la energía y lo calientan, informó un estudio realizado por Jasper Kok del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés).

El estudio sugiere que existen momentos con mayor número de partículas en el viento atmosférico de lo que se creía, lo cual resulta importante para entender los cambios del clima futuro.

“Esta investigación proporciona información nueva y valiosa sobre la naturaleza y distribución de los aerosoles de polvo en la atmósfera “, dijo Sarah Ruth, directora del programa de la National Science Foundation (NSF).

“Los resultados pueden conducir a mejorar nuestra capacidad de modelar y predecir tanto el tiempo como el clima”, agregó.

Las partículas de polvo presentes en el viento tienen efecto en las nubes, en las precipitaciones y en la temperatura, controlando la energía solar en la atmósfera.

Las investigaciones de Kok se centran en un tipo de partículas suspendidas conocidas como polvo mineral, mismas que son emitidas al aire cuando los granos de arena son tomados del suelo. Los fragmentos pueden ser tan grandes de 50 micras de diámetro, o aproximadamente del grosor de una hebra de cabello humano.

Las partículas más pequeñas como la arcilla son tan pequeñas del tamaño de 2 micras que permanecen circulando en la atmósfera durante una semana, y ejercen un efecto de enfriamiento al reflejar el calor del Sol hacia el espacio.

Las partículas más grandes como el limo, caen de la atmósfera después de unos días. Cuanto más grande sea la partícula, tiene mayor efecto de calentamiento sobre la atmósfera.

La investigaciónes recientes indican que la proporción de partículas de limo respecto a las de arcilla es de dos a ocho veces mayor que la representada en los modelos climáticos actuales.

La mayoría de las partículas grandes crean remolinos en la atmósfera de las regiones desérticas, por lo que es necesario ajustar su cantidad en modelos de computadora para generar mejores proyecciones del clima futuro en estas regiones, como en el suroeste de los Estados Unidos y el norte de África.

Los ecosistemas marinos también tienen un papel importante, ya que absorben dióxido de carbono de la atmósfera y pueden recibir más hierro de las partículas en el aire de lo que se había estimado anteriormente.

El hierro aumenta la actividad biológica, genera mayor productividad en las cadenas alimenticias y mejora la absorción de carbono durante la fotosíntesis en las plantas.

Además de influir en la cantidad de calor solar en la atmósfera, las partículas de polvo también se depositan en las montañas con nieve, donde absorben el calor y aceleran el deshielo, indicó el estudio.

Es posible conocer el clima futuro estudiando un vaso con agua

Partículas microscópicas de viento pueden separarse en patrones que son similares a los fragmentos de un vaso roto y otros objetos de vidrio, reveló la investigación de jasper Kok.

“La idea de que todos estos objetos se fragmentan de la misma manera es una cosa hermosa, realmente”, dice Kok, “es la forma natural de crear el orden y el caos”.

Los físicos conocen desde hace tiempo que ciertos objetos frágiles, tales como el vidrio, piedras, e incluso los núcleos atómicos, se fracturan en patrones predecibles. Los fragmentos resultantes siguen un cierto rango de tamaño, con una distribución fiable de piezas pequeñas, medianas y grandes.

Por lo que han ideado fórmulas matemáticas para el proceso por el que las grietas se propagan en forma previsible cuando se rompe un objeto frágil.

Kok asegura que es posible utilizar estas fórmulas para calcular el rango de tamaño de las partículas de polvo presentes en la atmósfera y determinar la distribución de tamaños de las partículas emitidas, de esta manera se podría conocer el clima futuro.

Nota de: Reforma Diario 28 de diciembre 2010

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>Chrome y Nature Conservancy

>Google aportará ayuda monetaria a distintas causas humanitarias por cada pestaña que los usuarios abran en su navegador web Chrome

Conforme más lo hagas, más podrás ayudar a distintas causas humanitarias.

Google anunció que del 15 al 19 de diciembre todos los usuarios que utilicen su navegador web Chrome y que descarguen la extensión Chrome for a Cause estarán apoyando hasta cinco organizaciones internacionales con sólo abrir nuevas pestañas para navegar en internet.

Mediante esta dinámica, la compañía recaudará aportaciones monetarias para distintas obras de caridad e instituciones de beneficencia, y donará hasta un millón de dólares a cada una de estas causas.

Los usuarios acumularán puntos por cada pestaña abierta en Chrome, y al final de cada día podrán decidir a qué organización quieren donar sus puntos de navegación. Esto será identificable a través del icono de la extensión, localizado en la parte superior derecha del navegador a un lado de la barra de direcciones.

Google contabilizará diariamente el total de pestañas abiertas y ofrecerá al usuario el equivalente de su navegación en elementos específicos de ayuda, como cierto número de vacunas aplicadas, libros donados o árboles plantados.

Una de las organizaciones beneficiadas con esta campaña es Un Techo para mi País, que tiene presencia en 19 países incluyendo México y que busca mejorar la calidad de vida de familias de escasos recursos a través de la construcción de viviendas de emergencia.

Las otras cuatro iniciativas son The Nature Conservancy, que ayuda a la protección y conservación de recursos naturales; charity:water, una ONG que provee agua potable a poblaciones en países subdesarrollados; la organización médica-humanitaria Doctors Without Borders (Doctores sin Fronteras); y Room to Read, que promueve los hábitos de lectura y la igualdad de género entre niños en países pobres.

Los usuarios requieren tener una cuenta de Gmail para poder participar en la campaña.

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>Apple lanza airprint

>El fabricante Apple anunció este miércoles el lanzamiento de una versión beta de su tecnología de impresión inalámbrica AirPrint dirigida a sus gadgets móviles iPad, iPhone 4, iPhone 3GS y iPod touch (modelos 2G en delante).

Esta función, ofrecida inicialmente a su comunidad de desarrolladores, vendrá incluida en la actualización 4.2 de su sistema operativo móvil iOS que se libera en noviembre, y que está enfocada en ofrecer nuevas capacidades a la iPad.

“AirPrint es la nueva arquitectura de impresión de Apple que empata con la simplicidad de iOS -no requiere configuraciones, controladores de impresión ni software que descargar”, dijo Phillip Schiller, vicepresidente global de mercadotecnia de Apple en un comunicado.

Según el directivo, los usuarios solo requerirán presionar un botón para enviar a imprimir sus documentos inalámbricamente a un equipo de impresión compatible o conectado a alguna computadora.

Apple anunció además una alianza con el fabricante HP para promover su línea de impresoras Photosmart, Officejet, Officejet Pro y LaserJet Pro con la tecnología ePrint compatible con AirPrint.

Apple afirma que AirPrint soportará una amplia variedad de impresoras, desde modelos de bajo costo basados en inyección de tinta hasta impresoras láser en ambientes empresariales. También funcionará con impresoras compartidas con una Mac o PC.

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>Julia Carabias en lalocom

>Los mares también existen
Tomado de diario reforma.com

A pesar del distanciamiento que una buena parte de la población mundial tiene con la naturaleza, sobre todo, la urbana, existe un creciente reconocimiento colectivo sobre la importancia de la biodiversidad en el desarrollo de las naciones y, aunque menos comprendida, en la estabilidad biofísica del planeta. Sin embargo, la percepción sobre la biodiversidad está sesgada hacia el ámbito terrestre, y las referencias a los ecosistemas naturales suelen ser, generalmente, a las selvas, bosques, desiertos y humedales. Asimismo, cuando se documenta el deterioro ambiental que los humanos provocamos, los indicadores utilizados son los de la deforestación, la erosión o la contaminación del aire y del suelo.

No es frecuente que los mares aparezcan en el escenario aun cuando ocupan 70 por ciento de la superficie del planeta y de ellos surgió la vida en la tierra. Peor aún, persiste la errónea idea de que los mares se encuentran en buenas condiciones ambientales, son infinitos y son fuente inagotable de alimentos. Nada más lejano de la realidad.

Debido al flujo continuo de agua en los mares, resulta difícil identificar claras barreras naturales entre los diferentes y múltiples ecosistemas marinos. La organización WWF ha propuesto 43 ecorregiones, clasificación que ha sido adoptada por muchas instituciones, la cual da un panorama de la heterogeneidad marina.

En total, hasta la fecha se han descubierto alrededor de 1.75 millones de especies, terrestres y acuáticas. De ellas, 27 mil 977 corresponden a los peces. Sin embargo, mediante diferentes métodos científicos, se estima que en el planeta viven entre 5 y 30 millones de especies. Es decir, apenas conocemos una pequeña parte de la vida en el planeta y, en particular, muy poco sobre la biodiversidad marina. Más aún, en el mar existen numerosas zonas inexploradas y muchos ecosistemas que, por su inaccesibilidad, son casi desconocidos.

La falta de información es notable. Las evaluaciones y textos comparativos sobre el número de especies de los diferentes taxa se concentran en los mamíferos, aves, reptiles, anfibios y plantas superiores; los peces raramente son mencionados. No obstante el rezago, las investigaciones avanzan con rapidez y el descubrimiento de nuevas especies de peces marinos es cotidiano. Existe una iniciativa mundial conformada por una red de investigadores llamada Censo de la Vida Marina, la cual presentará en octubre próximo el inventario más completo que haya existido sobre la vida marina.

Los mares, a diferencia de la percepción colectiva, se encuentran profundamente deteriorados. La sobreexplotación pesquera ha abatido múltiples poblaciones de peces con fuertes impactos, no sólo sobre la viabilidad de las especies explotadas, sino también sobre su entorno. El daño se incrementa debido a la contaminación del agua, sobre todo en las zonas costeras, producto de las descargas de aguas negras y de fertilizantes provenientes del continente, así como al depósito de sedimentos que acarrean los ríos en su desembocadura a consecuencia de la erosión por la deforestación de los ecosistemas terrestres. El cambio climático es otro factor que está afectando la distribución y abundancia de las especies marinas y, muy particularmente, a los arrecifes de coral.

La falta de conocimiento de la biodiversidad marina se refleja en las incipientes capacidades que tienen los países para la gestión de los ecosistemas marinos. Por lo general, las instituciones de gobiernos están fragmentadas y orientadas hacia la administración de las pesquerías; se carece de una visión multi- disciplinaria e integral para abordar la complejidad de la problemática de los temas marinos y costeros; las políticas nacionales y la legislación en esta materia son débiles; y no ayudan ni la limitada vigilancia ni la tímida aplicación de la ley.

Incluso los acuerdos internacionales para la atención de los ecosistemas marinos están dispersos. El tema está presente en la Convención sobre Diversidad Biológica, en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en el Programa de Acción Mundial para la Protección de los Ecosistemas Marinos de las Actividades de Origen Terrestre, en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, pero, a pesar de la diversidad de estos instrumentos, los compromisos son difusos, más bien son exhortos, y avanzan muy lentamente.

El estado de salud de los ecosistemas marinos y el abatimiento de sus poblaciones constituyen un riesgo para el desarrollo e incluso para la propia vida marina que no es posible seguir eludiendo ni en el ámbito local ni en el global. Es indispensable la adopción de un nuevo enfoque que aborde la visión integral del medio marino, con todas sus interacciones costeras y terrestres al igual que sus dimensiones sociales, ambientales y económicas, y dejar, así, de ver el mar como un mero proveedor de pescado para consumo humano.

Post vía blogpress para iPhone

>El Informe Russell y el ‘Climagate’

>Como se esta haciendo costumbre aquí les dejo la opinión de José Luis Lezama

El 7 de julio pasado se hizo público en el Reino Unido el llamado Informe Russell, que resume los resultados de la investigación independiente ordenada por la Universidad de East Anglia (UEA) en diciembre del 2009, para responder a los reclamos en contra de su Unidad de Investigación Climática (CRU) y de su director, el profesor Phil Jones, acusados junto con otros prestigiados científicos del mundo, de manipular y ocultar datos, de confabular para impedir acceso a la información en la que basaban sus hallazgos sobre los incrementos en el clima planetario y de obstruir la publicación de artículos con puntos de vista distintos a los suyos, lo cual alentó la idea prevaleciente entre los climaescépticos en el sentido de que, el calentamiento del planeta no existe y que es sólo exageración o invento de los científicos climáticos. Las acusaciones se sustentaron en más de mil correos electrónicos robados o filtrados en noviembre pasado de la UEA.

El Informe presentado por Sir Muir Russell exoneró al profesor Jones y a sus colegas de conductas indebidas, reafirmando su honestidad y rigor científico. Encontró, al menos en los casos revisados, que no hubo manipulación de la información, ni obstrucción a los críticos de la ciencia climática. No obstante, detectó lo que llamó serios problemas en la apertura de la información utilizada por los científicos de la CRU que, a criterio de los redactores de la indagación, amenazó la credibilidad de la ciencia británica, planteando nuevos códigos de conducta que deberán regir entre los científicos en una era digital que, como la actual, demanda apertura y acceso a la información. La investigación realizada no halló elementos para sostener, como hacen los climaescépticos, que la ciencia climática sea una farsa y que el calentamiento global no exista. No obstante, llama severamente la atención a la CRU por no apegarse siempre al método científico convencional de probar y buscar la falsificación de sus conclusiones u ofrecer hipótesis alternativas para la revisión de pares y la publicación de los hallazgos de investigación.

El Informe Russell fue bien recibido por gran parte de la comunidad científica; por otros, no obstante, fue considerado como un lavado de la imagen de las instituciones y personas involucradas. Fred Pearce, quien condujo una de las cinco investigaciones sobre el caso, aseguró que Russell no tomó en cuenta conductas reprochables en la revisión de pares (peer review) para bloquear la publicación de artículos contrarios a los de los acusados (The Guardian, 7/julio/10). Otros califican el informe como insatisfactorio, al no resolver hechos incluso aceptados como reprobables por los acusados, como es el caso de la pérdida de los documentos provenientes de las estaciones climáticas chinas o los reclamos de exclusión de sus trabajos del científico sueco Lars Kamel a Jones (G. Monbiot, The Guardian, 7/julio/10).

El Informe Russell brinda cierta tranquilidad a los usuarios de la ciencia, quienes buscan las certidumbres que se supone debe proveer. No obstante, no significa que con ello concluya el llamado Climagate. Pone además al descubierto algunos de los problemas a los que se enfrenta la ciencia en el periodo actual, con las redes sociales, los medios de comunicación electrónicos y las nuevas demandas ciudadanas por el derecho a informarse de las cosas los atañen, como miembros de una sociedad que resulta afectada por el conocimiento y las decisiones que sobre él se toman.

El Informe invita también a la reflexión sobre la relación entre ciencia y poder, sobre sus cercanías y distancias, particularmente la delicada definición de la frontera entre la regulación gubernamental y la libertad de la práctica científica. Queda claro, además, que los requerimientos de la política pública ambiental han metido ruido en el ejercicio del quehacer científico. Uno es la necesidad de consensos y otro es la búsqueda exacerbada de certidumbres. La primera no es una necesidad propia del quehacer científico y, la segunda, debe incluir la presencia central de la incertidumbre. Richard Horton, editor de la revista Lancet y participante en el Informe Russell, sostiene que los científicos deben vencer su miedo a la incertidumbre y no deben ceder a la insistente demanda de los políticos por verdades irrefutables. El mundo, señala, es complejo y se niega a soluciones simplistas (The Guardian, 7/julio/10). Para otros, la política pública busca absolutos y se muestra intolerante con el desacuerdo y la incertidumbre, lo cual no es un problema de la ciencia sino de la política. Una de las acusaciones contra los científicos de la UEA fue que suprimieron diferencias y minimizaron las incertidumbres, para crear los consensos requeridos por las autoridades climáticas de las Naciones Unidas. Como resultado, se menguó el espíritu científico y algunos de sus fundamentos, como son la crítica y la actitud escéptica.

Contacto del autor original: jlezama@colmex

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