>Coinciden Gobierno Federal y el Legislativo en la necesidad de una ley de cambio climático

>El Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada, dijo que contar con una ley de cambio climático permitiría a México dar continuidad al trabajo que gobierno y sociedad han venido desarrollando en materia de mitigación y adaptación.
 

Consideró que el trabajo que realizan de manera conjunta las comisiones de Medio Ambiente, de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Rural y de Energía podrían darle a México una ley de cambio climático fuerte, integrada, sustentada y bien valorada, que incluya los objetivos y las metas de reducción de emisiones incluso hasta el año 2050. 

Al inaugurar el Foro Impactos del Cambio Climático en el Sector Rural, organizado por la Cámara de Diputados, el funcionario federal destacó la importancia de tener un marco legal transexenal para que no se pierda la línea de trabajo que se viene generando y dar certeza en el manejo de los recursos.
“Poder integrar dos nuevas claves presupuestales para que se sepa cuánto se está gastando en adaptarnos al cambio climático, y cuánto se invierte en acciones de mitigación”.  

Comentó que el documento que prepara el Congreso para contribuir a las negociaciones en la Cumbre de Cancún, permitirá a México llegar a la COP16 con el cumplimiento de todos sus compromisos nacionales e internacionales; además, sería una oportunidad para demostrar el liderazgo del país, ya que “se ha visto poca participación del legislativo en otras naciones y ninguna en vías de desarrollo cuenta con una legislación en la materia”. 

Una iniciativa de este tipo facilitaría a México el poder tener acceso a los recursos internacionales existentes para mitigación y  adaptación al cambio climático, como los fondos de 30 mil millones de dólares acordados en Copenhague para países en vías de desarrollo, así como seis mil millones de dólares de una bolsa financiera global para proyectos agropecuarios. 

Durante la inauguración de este Foro, el Presidente de la Comisión de Desarrollo Rural de la Cámara de Diputados, Javier Usabiaga Arroyo; el Presidente del Comité del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, Héctor Velasco Monroy, y el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores, Porfirio Muñoz Ledo, señalaron que el Congreso trabaja en un documento que engloba las propuestas de los diferentes grupos parlamentarios con respecto al tema.   
  
Coincidieron en la importancia de generar una iniciativa de ley sobre cambio climático, así como la actualización de 34 ordenamientos legales para atacar este problema, entre los que citaron la Ley de Aguas Nacionales, de Desarrollo Rural Sustentable y de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos. 
Finalmente, Elvira Quesada destacó que la realización de este foro ayudará a entender el impacto del cambio climático en el sector rural, que ya se refleja con grandes sequías en el norte del país, concentraciones de lluvias y tormentas tropicales en el noreste, inundaciones en el centro y sur, y mayores evaporaciones de agua en zonas agrícolas.

Fuente: SEMARNAT
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>¿Twittear tiene límites?

>Por: Francis Pisani
Ciudad de México, México (5-Jul-2010).- 03:53 AM

Dos acontecimientos recientes “el primero de corte trágico y el segundo más bien grotesco” invitan a interrogarnos nuevamente sobre el impacto social y político de Twitter.

Mark Shurtleff, procurador general del estado de Utah en Estados Unidos, twitteó el fusilamiento de Ronnie Lee Gardner, condenado a muerte, el 18 de junio: “Acabo de ordenar al director de correccionales que proceda a la ejecución de Gardner. Que Dios le conceda la misericordia que negó a sus víctimas”.

El tweet desencadenó una ola de escandalizadas reacciones cuyo tenor general “además del repudio causado por una ejecución y el malestar por el comentario religioso” pugnaba por la proscripción de ese vulgar medio para dar cuenta de un asunto tan trágico. “Twittear la muerte de alguien “aun cuando se trate de un asesino convicto” me sorprende por cruel e improcedente dada la gravedad de la situación”, escribió, por ejemplo, Shani Hilton en un blog de The Atlantic.

La conversación con el hashtag #twttrexecution dio lugar a un sinfin de apasionadas intervenciones, entre ellas que el comunicado de Shurtleff constituía “el más estúpido y repugnante uso de Twitter jamás visto”.

En un tweet posterior, el procurador defendió su intención aduciendo el mérito de tener un público informado. “Uso los medios sociales para informar directamente a la gente” agregó.

El periodista Matthew Ingram, por su parte, explicó en GigaOm.com que “Twitter es una herramienta de comunicación. Ésa es la realidad. Punto y aparte. Si la gente lo usa para comunicar qué come o su opinión sobre el clima, y otros para informarse sobre sobrevivientes en Haití o para anunciar al mundo sobre manifestaciones en Irán o cualquier lugar del mundo. ¿Por qué no twittear sobre una ejecución?”, la pregunta encabezaba la nota.

El segundo caso ocurrió el 30 de junio durante una audición de los diputados franceses con los dos dirigentes del futbol responsables de la catastrófica actuación gala durante el Mundial. A petición de los interesados, la reunión se mantuvo a puerta cerrada, demanda que el diputado derechista Lionel Tardy consideró injustificada, de modo que no vaciló en twittear lo que se decía hasta que se dieron cuenta y le pidieron que cesara.

Lo acusan de dos crímenes: el primero, de no respetar la decisión de proceder a puerta cerrada. Contestó de manera tajante que no había secreto de estado involucrado, que las declaraciones serían publicadas oficialmente días más tarde y que, por supuesto, cada participante confiaría antes su versión al periodista de su elección. Con Twitter los políticos pueden comunicar directamente, de manera pública y sin escudarse tras el anonimato.

La segunda acusación “formulada por algunos profesionales irascibles” es que se pasa por encima de los medios. Tardy cuestiona la importancia de su valor agregado cuando se trata de hechos brutos sin despojar del todo a los periodistas de su utilidad: “les queda filtrar, verificar, analizar, poner en perspectiva y explicar el contexto”.

A pesar de las indiscutibles diferencias, los dos incidentes traen a colación problemas similares y de gran interés social.

El primero tiene que ver con los límites de la transparencia. No hay razón para que este valor fundamental de la democracia de hoy no tenga, como todo en la vida, límites y que sea urgente encontrarlos, discutirlos.

Aunque obvio, nos cuesta aceptar el segundo: pasamos de la era de los medios de comunicación como intermediarios entre los hechos y el público, a la de testigos directos con capacidad de comunicar al mundo entero en tiempo real lo que ven y escuchan. La rápida y extensa penetración de los teléfonos móviles (nos estamos acercando a los 5 mil millones) y, en particular de los smartphones, vuelven incontenible este fenómeno. Es necesario cuestionarse sobre los efectos de tal situación, pero la tendencia parece clara.

El tercer punto común es más bien una pregunta: ¿Será posible contener la tendencia?

Es muy probable que lo intenten y es posible que se multipliquen controles y prohibiciones. Muchos pensábamos que no podía censurarse a la internet, pero los gobiernos de China, Irán, Saudi Arabia y Cuba (por sólo mencionar algunos) han demostrado que sí se puede.

Se abre, entonces, una nueva pregunta: ¿Cual será el costo social de tales medidas? Pueden prohibir que un procurador general twittee sobre sus actividades y obligarlo a valerse del tradicional comunicado de prensa. Pueden poner detectores de metal para impedir que los jurados en un tribunal o los diputados o los ministros, o los participantes en cualquier tipo de reunión, entren con un móvil o una computadora. Pero el costo social podría ser peor que la difusión de las informaciones en cuestión. El tema merece amplia discusión, en la radio, los periódicos y la televisión, así como en los medios sociales, Twitter incluido.

 Cintacto del autor
fp@francispisani.net

>Esudio de twitter en México

>El Informe Russell y el ‘Climagate’

>Como se esta haciendo costumbre aquí les dejo la opinión de José Luis Lezama

El 7 de julio pasado se hizo público en el Reino Unido el llamado Informe Russell, que resume los resultados de la investigación independiente ordenada por la Universidad de East Anglia (UEA) en diciembre del 2009, para responder a los reclamos en contra de su Unidad de Investigación Climática (CRU) y de su director, el profesor Phil Jones, acusados junto con otros prestigiados científicos del mundo, de manipular y ocultar datos, de confabular para impedir acceso a la información en la que basaban sus hallazgos sobre los incrementos en el clima planetario y de obstruir la publicación de artículos con puntos de vista distintos a los suyos, lo cual alentó la idea prevaleciente entre los climaescépticos en el sentido de que, el calentamiento del planeta no existe y que es sólo exageración o invento de los científicos climáticos. Las acusaciones se sustentaron en más de mil correos electrónicos robados o filtrados en noviembre pasado de la UEA.

El Informe presentado por Sir Muir Russell exoneró al profesor Jones y a sus colegas de conductas indebidas, reafirmando su honestidad y rigor científico. Encontró, al menos en los casos revisados, que no hubo manipulación de la información, ni obstrucción a los críticos de la ciencia climática. No obstante, detectó lo que llamó serios problemas en la apertura de la información utilizada por los científicos de la CRU que, a criterio de los redactores de la indagación, amenazó la credibilidad de la ciencia británica, planteando nuevos códigos de conducta que deberán regir entre los científicos en una era digital que, como la actual, demanda apertura y acceso a la información. La investigación realizada no halló elementos para sostener, como hacen los climaescépticos, que la ciencia climática sea una farsa y que el calentamiento global no exista. No obstante, llama severamente la atención a la CRU por no apegarse siempre al método científico convencional de probar y buscar la falsificación de sus conclusiones u ofrecer hipótesis alternativas para la revisión de pares y la publicación de los hallazgos de investigación.

El Informe Russell fue bien recibido por gran parte de la comunidad científica; por otros, no obstante, fue considerado como un lavado de la imagen de las instituciones y personas involucradas. Fred Pearce, quien condujo una de las cinco investigaciones sobre el caso, aseguró que Russell no tomó en cuenta conductas reprochables en la revisión de pares (peer review) para bloquear la publicación de artículos contrarios a los de los acusados (The Guardian, 7/julio/10). Otros califican el informe como insatisfactorio, al no resolver hechos incluso aceptados como reprobables por los acusados, como es el caso de la pérdida de los documentos provenientes de las estaciones climáticas chinas o los reclamos de exclusión de sus trabajos del científico sueco Lars Kamel a Jones (G. Monbiot, The Guardian, 7/julio/10).

El Informe Russell brinda cierta tranquilidad a los usuarios de la ciencia, quienes buscan las certidumbres que se supone debe proveer. No obstante, no significa que con ello concluya el llamado Climagate. Pone además al descubierto algunos de los problemas a los que se enfrenta la ciencia en el periodo actual, con las redes sociales, los medios de comunicación electrónicos y las nuevas demandas ciudadanas por el derecho a informarse de las cosas los atañen, como miembros de una sociedad que resulta afectada por el conocimiento y las decisiones que sobre él se toman.

El Informe invita también a la reflexión sobre la relación entre ciencia y poder, sobre sus cercanías y distancias, particularmente la delicada definición de la frontera entre la regulación gubernamental y la libertad de la práctica científica. Queda claro, además, que los requerimientos de la política pública ambiental han metido ruido en el ejercicio del quehacer científico. Uno es la necesidad de consensos y otro es la búsqueda exacerbada de certidumbres. La primera no es una necesidad propia del quehacer científico y, la segunda, debe incluir la presencia central de la incertidumbre. Richard Horton, editor de la revista Lancet y participante en el Informe Russell, sostiene que los científicos deben vencer su miedo a la incertidumbre y no deben ceder a la insistente demanda de los políticos por verdades irrefutables. El mundo, señala, es complejo y se niega a soluciones simplistas (The Guardian, 7/julio/10). Para otros, la política pública busca absolutos y se muestra intolerante con el desacuerdo y la incertidumbre, lo cual no es un problema de la ciencia sino de la política. Una de las acusaciones contra los científicos de la UEA fue que suprimieron diferencias y minimizaron las incertidumbres, para crear los consensos requeridos por las autoridades climáticas de las Naciones Unidas. Como resultado, se menguó el espíritu científico y algunos de sus fundamentos, como son la crítica y la actitud escéptica.

Contacto del autor original: jlezama@colmex

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>Periodismo científico

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Aqui dejo una nota publicada en el universal:
El periodismo científico latinoamericano debe buscar una identidad regional apuntalada por gremios nacionales sólidos que den unidad, rigor y protección al oficio en el continente, consideró James Cornell, presidente de la Organización Internacional de Periodistas Científicos.
Agregó que problemas globales como el cambio climático, escasez de agua, desarrollo sustentable y las grandes pandemias requieren acciones globales por parte de los trabajadores de los medios de comunicación.
Durante su participación en el panel “Perspectivas sobre el Periodismo Científico” dentro del séptimo Taller Jack F. Ealy de Periodismo Científico, James Cornell consideró que los periodistas de América Latina no han llegado a escalar lo suficiente al escenario internacional, aunque agregó que existe el talento para hacerlo.
En su participación, Lynne Friedmann, editora deScienceWriters, publicación oficial de la Asociación Nacional de Periodistas Científicos, explicó que los comunicadores científicos de la actualidad tienen a su alcance medios alternativos de difusión que pueden usar de manera alternativa.
Detalló que el uso de blogs en internet permite que los periodistas complementen el desarrollo de sus temas por la oportunidad que ofrece esta plataforma de escribir textos más extensos.
Explicó a los participantes del curso que la utilización de este formato de escritura se ha convertido en un nicho que tiene cada día más adeptos. Agregó que también hay un creciente número de escritores independientes en la materia.
Hizo un llamado a los periodistas científicos latinoamericanos a que analicen el papel que juegan en el desarrollo de su oficio a nivel del continente y también con una visión global.
Dijo que actualmente el mundo editorial presenta un escenario contradictorio. Comentó que la sociedad busca con mayor frecuencia información tecnológica en los medios al mismo tiempo que se presenta una reducción de espacios laborales para los profesionales de la comunicación.
En la charla con periodistas de más de una 20 de países de América Latina también participó Kin A. Mcdonald, director de Comunicaciones Científicas de la Universidad de California en San Diego, quien habló sobre la relación entre las oficinas de comunicación social y la relación con la prensa.

>Calculan perdidas por aumento del nivel medio del mar en el Golfo de California

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El Alto Golfo, Mazatlán y Cabo San Lucas son los lugares del Golfo de California con mayor riesgo en caso de que el nivel medio del mar aumente un metro debido al cambio climático, revela un estudio de previsión coordinado por el Centro de Investigación Biológica del Noroeste (CIBNOR).

El estudio, que revisó las características no sólo topográficas sino biológicas y socioeconómicas, detectó 13 zonas de riesgo que deberán recibir atención, comentó la doctora Sara Cecilia Díaz Castro, principal investigadora del trabajo.

“Se hizo una evaluación específica y detallada en los sitios más vulnerables del tipo de costa, altura, amplitud de marea, factores fisiográficos, hidrológicos, por ejemplo, los acuíferos que están colindando con la región costera frecuentemente son sobreexplotados por estar en una zona semiárida, donde la recarga es muy limitada, entonces la presión de intrusión de agua de mar se incrementa dando al agua de los acuíferos mala calidad”, explicó en entrevista.

“Se identificaron los 13 sitios que resultaron con mayor vulnerabilidad, quedando en primer lugar el Alto Golfo de California, y en segundo lugar, empatando, Mazatlán y Los Cabos, cada uno con características muy diferentes, pero la suma de todas sus variables los marcan como los sitios más vulnerables”.

Uno de los motivos principales para realizar el estudio es que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) determinó en sus modelos de predicción que, para el año 2100, aumentará el nivel del mar de 20 a 80 centímetros.

Sin embargo, esta estimación es general y no revela a nivel local lo que podría ocurrir. De ahí la idea de realizar el estudio “Escenarios de vulnerabilidad por ascenso del nivel medio del mar en el Golfo de California”, proyecto apoyado por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Así, Díaz Castro reunió a un grupo multidisciplinario de 10 investigadores (geólogos, biólogos, hidrólogos, etcétera) para estudiar las condiciones del Golfo de California, y ver de qué manera se podría impactar las zonas costeras y cuáles serían las más vulnerables ante el incremento del nivel medio del mar.

“Decir que para el año 2100 aumentará de 20 a 80 cm (el nivel del mar) se oye muy poco, pero eso es pensando en distancia vertical, pero dependiendo de la costa eso puede significar decenas o centenas de metros tierra adentro, como es el caso del Alto Golfo que es una zona muy baja y rica en biodiversidad”.

Hay investigadores que consideran que las predicciones hechas por el IPCC fueron conservadoras, pero a nivel regional, de acuerdo a las corrientes marinas y al tipo de costa, sus efectos podrían traducirse no en 80 centímetros sino en menos o más, agregó la especialista.

“Hay algunos estudios que indican que podría ser de hasta 6 metros con el derretimiento del hielo en Groenlandia, pero para cuándo no está previsto”, añadió Díaz Castro. 

“Nosotros realizamos nuestros escenarios de inundación desde uno hasta 5 metros identificando dónde se vería mayormente afectado. Este estudio es, inclusive, cuadra por cuadra e identificando las actividades que se verían afectadas.

“Hemos recibido críticas de que si para 2100 a nivel mundial se esperan hasta 80 centímetros ¿de qué sirven nuestros escenarios? Pero es importante identificar zonas vulnerables y de esta manera tomar acciones de prevención. 

Identificar debilidades

Ante la próxima edición de la reunión COP16, de la ONU, a realizarse en la México, la doctora Díaz Castro consideró que es difícil hacer algo para revertir el cambio climático, pero lo que sí es posible hacer es detectar los puntos donde se es más vulnerable.

“El chiste de estos estudios es poder identificar dónde somos vulnerables y tratar de prevenir y no depender, por ejemplo, del FONDEN (Fondo de Desastres Naturales), que es para resarcir daños”, comentó.

“Debemos identificar en dónde somos vulnerables y hacer planes o tomar medidas que nos ayuden a estar protegidos. Entre más preparados estamos, entre más conocimientos se tengan, menores serán las pérdidas económicas y sobre todo humanas”.

>Waze

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